lunes, 23 de abril de 2012

No hay más sordo que el que no quiere oir


No hay más sordo que el que no quiere oír, un dicho muy cierto.

Fui a hacerme unos exámenes de sangre pero uno no pudo hacerlo en el hospital, así que le dije a mi papá que lo más posible era que si íbamos al hospital psiquiátrico quizás me lo iban a poder hacer ya que me lo habían hecho no hace mucho allí... pero resulto que no se pudo, y pues como no me encontraba muy bien pedí una cita de emergencia con un psiquiatra.
Primero me dio por mi lado, luego me exaspere por alguna razón y terminé clavándome dos plumas en la pierna más de diez veces.

¿Cual fue el resultado?

Nada.

Me dijo que me iba a internar, pero cuando entró mi papá dijo que el no iba a ir a visitarme, la doctora como mi papá que estaba haciendo malabares para quedarme ahí o llamar la atención, pero lo único que pasaba por mi mente era un cuchillo clavado en mi estómago. Les dije una y otra vez que ellos iban a sentirse mal después, no como una amenaza (aunque así se lo tomaron) por que yo sé que uno de estos días no creo que vaya a llegar al psiquiátrico sino más bien a la morgue.

No me escucharon, no entienden que es lo que pasa por mi cabeza... pero eso a veces ni yo misma lo sé.

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